Mallorca Fishing: salida con Álvaro.

 
Vayamos a las andanzas de Álvaro, de Madrid y amante de la pesca continental. Ésta era su primera toma de contacto con el mundo saltwater. Su nivel de pesca era avanzado y dominaba también muchas técnicas, de hecho, estaba más acostumbrado al casting que al spinning pero eso no le supuso ningún problema. A diferencia de las anteriores salidas matinales, en esta ocasión salimos por a tarde, con la idea de hacer spinning hasta que anocheciese y luego dedicar un rato al rockfishing. Para la primera actividad nos dirigimos a otro pesquero de acantilado, también situado en una de las zonas más espectaculares de la isla. Nuestra intención era volver a zonas profundas por si las llampugas hacían alguna pasada por allí y hacer los espetones con la caída del sol, pero ni unos ni otros dieron la cara, a pesar de volver a probar de todo y de mil maneras distintas. Apuramos el tiempo lanzando en la oscuridad hasta que los mosquitos literalmente empezaron a devorarnos a pesar de estar cubiertos de Autan, que en teoría nos tenía que proteger de sus picadas.
 
 
Álvaro, concentrado en el lance mientras es custodiado por los acantilados.
 
 
 
Al huir de allí cambiamos por completo de estrategia y de pesquero para dedicarnos a inspeccionar el fondo con muestras pequeñas y equipos ultra ligeros. Las picadas fueron escasas, a pesar de ver varios sargos de muy buen tamaño y algún espetón fantasmal. Pero cosas de la pesca, cuando todo parecía hecho, una sepia apareció y le pegó al vinilo de Álvaro, una Manic Shrimp, por cierto. Es curioso que en menos de una semana este vinilo haya puesto en seco dos sepias, les debe gustar de verdad. Para Álvaro aquello fue un espectáculo, los cambios de coloración de una sepia ya no llaman la atención a un pescador de agua salada con cierto bagaje, pero para él fueron toda una exhibición de la madre naturaleza. Para postre, al devolverla al agua, se despidió con dos buenos chorros de tinta que tampoco dejarían indiferente a nuestro amigo madrileño. Tras esta captura recogimos y dimos por finalizada la salida. No salió lo esperado pero pusimos toda la carne en el asador y lo dimos todo, por intentarlo no fue y lo más importante, Álvaro estaba contento. Y para mi, eso es lo principal.
 
 
Para mi era una sepia más, pero para Álvaro, aquello fue único.
 
 
Recientemente publiqué otra entrada sobre la visita de mi amigo Joan y lo que nos encontramos en las tres salidas que hicimos. En esa ocasión la suerte nos acompañó un poco más pero hay que decir que siempre las opciones son mayores si se sale más de un día. En un solo día te la juegas, aún y así tampoco se nos dio mal pero realmente, salir varios días marca la diferencia, ya lo hemos comentado antes….¡hasta la próxima!

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